Ramón Doria Bajo

El Comentario


El “you” y el “usted”

Hoy asistimos al tuteo permanente. Todo el mundo se tutea cómo si fueran íntimos, como si se conocieran de toda la vida, como si no existieran entre las personas diferencias de edad o rango. Te tutean desde el televisor, desde los mensajes enlatados de trenes, aviones o supermercados. Los anuncios van especialmente dirigidos a «ti». Toda la cadena de comunicación parece estar destinada a captar «tú» atención. En este maravilloso y cochino mundo que nos ha tocado vivir, casi todo suele tener una razón. Repasemos la historia que suele ser muy didáctica. En 1066 los habitantes del norte de Francia (los bretones) cruzaron el canal de La Mancha e invadieron Inglaterra (Tierra de ingleses, desde entonces también conocida como Gran Bretaña). Toda conquista, amorosa o forzada, tiene sus consecuencias. Una de las primeras cosas que cambia suele ser el idioma pues a los conquistadores no les gusta que los conquistados tengan una jerga incomprensible, no vaya a ser que les estén tendiendo una celada. El francés pasó a convertirse en el idioma de la Corte, de los poderosos, de los integrados en el nuevo orden. Y el inglés quedó para los alejados del poder, los campesinos, los marginales.

La cultura consiste en la capacidad para expresar situaciones o sentimientos y el vehículo de expresión primordial: la lengua, ha de poder matizar toda esa riqueza de circunstancias. Así el inglés perdió el «usted» pues para cargar un carro de coles o apacentar ovejas poco idioma se precisaba, todo era: ¡Eh you! Pero toda moneda tiene dos veres: esa parquedad expresiva del inglés (Tu vender? Yo comprar.), se presta muy bien para las relaciones comerciales. Comercio que ha sido el arma de conquista a nivel mundial. Hoy todo el mundo habla el idioma del conquistador y obedece su moral: la de la utilidad, la del provecho a ultranza.

Los que ordenan y mandan no quieren perder su poder, y nada mejor para ello que introducir en las masas el «todos semos iguales». Y así podemos dirigirnos a un gran profesor con un ¡oye tú! Con esto se consigue des-autorizar a los líderes, no vaya ser que las masas sigan a algún libre pensador y, a los peces gordos, se les acabe el pastel y la componenda. ¡Eh ahí -en mi opinión- la razón de la moda del tuteo!

Más en Opinión en San Pedro Alcántara.