JESÚS MACKINTOSH. Algas invasoras

El sueño del Marqués del Duero


La noticia alertaba hace algunos meses de la presencia de numerosos arribazones de algas en las costas gaditanas cercanas al Estrecho de Gibraltar, llamó mucho la atención por los daños que causaba: molestaba tanto por impedir el baño en sus playas como por desprender un fuerte olor cuando se iban descomponiendo.  Aunque  los mayores efectos ecológicos se estaban produciendo en los fondos marinos, donde esta alga al reproducirse vertiginosamente, alteraba el ecosistema por desplazar y sustituir a las poblaciones de algas naturales de dichos fondos, destruyendo toda la vida marina asociada a ellas.

Algo que parecía que estaba focalizado en dicha zona geográfica, y dada la virulencia de su acción colonizadora, ha provocado que se puedan contemplar ya en nuestras costas, de hecho los arribazones de algas son muy visibles en recovecos de playas cercanos a los espigones donde el agua apenas tiene salida y permite su acumulación, también se pueden ver en  nuestros fondos marinos, cercanos a la playa.

Se  denomina científicamente, Rugulopterix okamurae, y su presencia no es casual. Es originaria del Mar de China, donde los buques mercantes, que trasladan los contenedores hacia los puertos de Algeciras y Tánger,  tienen que nivelar su carga mediante el relleno con aguas de lastre cargadas de vida microscópica como las esporas del alga invasora. Una vez que descargan su mercancía liberan el agua sobrante en el interior en el puerto,  esparciendo  las esporas que más tarde dan lugar a las formas adultas.

Pero para más inri, la ciencia no pudo detectar su presencia en un primer momento por su gran parecido con la especie de alga local que habita desde siempre de manera pacífica. Hay que destacar su poca delicadeza para instalarse en cualquier estructura que se encuentren, como los grandes neumáticos de caucho que yacen en el mar, y que por su naturaleza artificial nunca han sido tapizados por otras formas de vida marina.

Más en Opinión en San Pedro Alcántara.