JESÚS MACKINTOSH. Los erizos

El sueño del Marqués del Duero


He tenido la suerte de contemplar en un período temporal no muy largo, varios ejemplares de erizos de tierra, normalmente cruzando por las calles del entorno de San Pedro de madrugada. Este hecho es sintomático de que las poblaciones de este pequeño mamífero van en aumento, y coincide con mi teoría de que la vida natural que nos rodea, no solo no ha decaído sino que al contrario está aumentando en cantidad y diversidad.

Particularmente tengo una cierta predilección por este animal por su aspecto simpático, por tener su cuerpo de forma ovalada, recubiertos de púas, y  su cabeza pequeña  donde sobresale su hocico puntiagudo.  Las púas son pelos recubiertos de queratinas que le sirven tanto de protección frente al ataque de sus depredadores, como de escudo cuando se enfrentas a algunos serpientes como las víboras, a las que vencen debilitándolas tras herirlas sucesivamente con el contacto.

Otra curiosidad de su biología, radica en la capacidad que tienen de embadurnar su cuerpo cuando perciben algún olor nuevo que le parezca atrayente, lo que hacen es morder la sustancia de la que emana el olor, para después repartir por todo su cuerpo la saliva que producen impregnada del mismo, los motivos pueden ser varios: desde defensivos para camuflar el suyo propio, hasta puramente narcisistas para impresionar a su posible pareja, de hecho son animales solitarios y solo se reúnen en las fases prenupciales.

En nuestro medio también es frecuente contemplar la presencia de la otra forma de vida denominada igual, pera variando su hábitat: El erizo de mar. Pertenece al grupo de los equinodermos, también tienes su cuerpo recubierto de púas pero en esta ocasión el contacto con ello no es tan halagüeño, dado que las púas una vez clavadas además del dolor que producen son de difícil extracción. La ecología lo tiene como indicadores de contaminación, por eso son tan abundantes en las zonas rocosas marinas próximas a las desembocaduras de los ríos, así como en los espigones cercanos a los puertos. En algunas localidades como Cádiz, están considerados como un manjar e inclusive celebran erizadas populares que se desarrollan durante su genuino Carnaval.

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