RAMÓN DORIA BAJO. El fumar, la Amazonía y la ONU

El Comentario


Mi amigo Ignacio -que era todo un «chicarrón del norte», murió en Sevilla de cáncer de pulmón, recién cumplidos los 50. Sus pulmones habían quedado arrasados por el fuego de las dos cajetillas diarias que él se fumaba para intentar paliar el estrés de lidiar con el descontrol urbanístico de la Costa del Sol (Era asesor urbanístico en uno de los dos gigantes bancarios de hoy).
Casi todas esas construcciones que se divisan desde aquí: son ilegales. Me decía compungido hace 30 años desde la terraza de su casa junto a la nueva Plaza de Toros de Marbella.

Ahora el único pulmón que todavía le queda al maltrecho planeta Tierra, se arrasa por los incendios provocados por los ávidos buscadores de riqueza que pretenden encontrar su felicidad a costa de lo que sea. La sociedad mundial, en general, y, en particular, el actual gobierno brasileño –típico exponente del capitalismo salvaje que hoy nos atenaza– han abocado a los buscavidas a esa irracional carrera hacia el dinero como única meta vital.

Al planeta le pasa como a mi amigo Ignacio, intenta paliar su malestar de la primera manera que encuentra sin pararse a pensar en las consecuencias.

Poderosos gobernantes de todo el mundo dicen estar ayudando a apagar los incendios en la Amazonía, y los medios nos cuentan lo solidarios y responsables que son. Puro parche de hipocresía barata. Mientras, vemos que, cada día, los ricos lo son más y los demás más pobres. Para muestra un botón: 26 personas tienen tanto como los 3.800 millones de humanos más pobres (Público 22-08-2019: El G7 no nos representa).

La ONU, que debiera ser el Gobierno Mundial de la Humanidad, no funciona porque subsisten en ella los vetos y estructura de la última contienda mundial. Hace una década yo proponía:

– Sustitución del actual sistema de vetos por un Veto Conjunto a ejercer, al menos, por el 10% de los Estados del planeta que además detenten un mínimo del 25% de la población.

Mayoría Aprobatoria  del 50% de los Estados que supusieran además el 65% de la población.

Las Propuestas Legislativas a nivel mundial habrían de estar avaladas por un 5% de los Estados que supusieran, al menos, el 10% de la población.

¡¡Pero… cómo se va a cambiar la ONU si somos incapaces de que en nuestro país gobiernen aquellos a quienes votamos!!

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