El sampedreño Antonio J. García Ocón nos cuenta su experiencia en Lesbos

Este bombero voluntario de la ONG Proem-Aid ha pasado 15 días salvando refugiados de la guerra en Siria

Antonio J. García Ocón es un sampedreño que acaba de ocupar la jefatura del parque de bomberos de Estepona. Su inclusión en este reportaje no responde a este hecho, que ya de por sí le haría merecedor de unas líneas en este periódico. Ni siquiera él es el protagonista de esta entrevista, ya que quienes desempeñan ese papel en este espacio son los cientos y miles de refugiados, a los que Antonio ha ayudado durante los quince días que ha permanecido en la isla griega de Lesbos, del 4 al 19 de febrero de este año.

Antonio J. García Ocón Lesbos

Este bombero, enfermero auxiliar, buceador, nadador profesional y rescatador en altura no quiere medallas ni reconocimientos, sólo que se conozcan sus espeluznantes vivencias en la periferia de Europa. Para que no se olviden y por si pueden enseñarnos algo en el fondo de nuestras almas. O para que nos dé un poco de vergüenza.

Pregunta. ¿Por qué decidiste irte de voluntario a Lesbos?

Respuesta.  Pues  la  verdad es que estuve impartiendo un curso de formación en Sevilla y allí varios bomberos me dieron a conocer la labor voluntaria que estaban haciendo en Lesbos a través de la ONG Proem-Aid. Al poco tiempo tuvimos una reunión en Ronda y, justo una semana después, me enteré de que habían detenido a tres bomberos de Proem-Aid acusados de tráfico de personas y posesión ilícita de armas (llevaban de dotación en el chaleco un pequeño cúter para cortar cabos). Ese fue el detonante y lo que me decidió a partir a la isla griega.

P. ¿Cómo es la llegada allí? ¿Qué es lo que te encuentras?

R. Nosotros desembarcamos en Lesbos a las ocho de la tarde. Y a las dos horas estábamos con los trajes sacando gente de los dinguis (las balsas tipo zodiac que usan las mafias con capacidad para 40-60 personas). Recuerdo que nada más empezar a ayudar a los refugiados, uno de ellos me paso un capazo lleno de mantas y tardé un poco en darme cuenta de que dentro había un bebé helado bajo la lluvia. Ahí se me saltaron las primeras lágrimas.    

P. ¿Cómo teníais organizado vuestro trabajo?

R. Nosotros fuimos el equipo 7 de Proem-Aid y los seis compañeros trabajábamos de nadadores, nos encargábamos del primer contacto, de llevar hasta la orilla los dinguis y ayudábamos a bajar a los refugiados, luego otras ONG´s se encargaban de darles mantas, ropa seca y trasladarlos al campo de refugiados de ACNUR.

Antonio J. García Ocón Lesbos

P. ¿Cómo son esas personas, sirias, afganas, etc, a las que habéis ayudado?

R. Ten en cuenta que quienes cruzan en las balsas de Turquía a Lesbos deben pagar de 800-1.200 euros por persona. Con lo que forman lo que sería la clase media-alta de la sociedad: abogados, médicos, ingenieros, etc. Son personas muy agradecidas, yo me he hecho cientos de selfies con los refugiados, amables y muy generosas.

P. ¿Qué puedes contarnos de las mafias?

R. Las redes mafiosas actúan de la siguiente manera: tienen hostales vacíos en las ciudades costeras de Turquía. Cuando llenan uno con los refugiados, los meten en uno de los dinguis, ponen al que ven más avispado al mando del motor, le dicen que las luces que se ven a lo lejos es Europa y los lanzan al mar. Lo curioso es que, cuando los refugiados llegan a Lesbos las “ratas” (gente de los bajos fondos de Lesbos conchabados con las mafias) se encargan de desmontar los dinguis y de mandarlos de vuelta para que vuelvan a usarlos las mafias con los refugiados.

P. ¿Quieres agradecer algo a las personas que han colaborado con Proem-Aid?

  R. A raíz de la detención de mis tres compañeros por los turcos, tuvimos que afrontar el pago de una fianza de 15.000 euros. En San Pedro no tuvimos ningún tipo de ayuda institucional. Eso sí 18 comercios se volcaron con nosotros vendiendo papeletas. También nos ayudaron los Bomberos de Marbella. En cuanto a los equipos especiales y el vestuario de agua tuvimos la ayuda económica del empresario Tomás Olivo, que lo costeó todo. Marina Marbella nos donó una embarcación, pero se rompió el motor al poco de llegar ¡ Y los propios refugiados nos pagaron la reparación! Al poco tiempo se volvió a romper y los habitantes de Lesbos recolectaron 10.000 euros para un motor nuevo.

P. ¿Volverías a Lesbos?

R. ¡Ahora mismo! Hay que entender que hacemos turnos de 15 días porque físicamente, y sobre todo psicológicamente, es durísimo. Yo he presenciado casos de madres con bebés recién nacidos empapados por las olas, ancianos, mujeres embarazadas, he atendido ataques de epilepsia, personas con enfermedades, en definitiva, una sociedad entera huyendo del terror yihadista. Muy pocos de los refugiados saben nadar y el miedo que experimentan durante las varias horas que tardan en cruzar el estrecho entre  Turquía y Lesbos es enorme. Todo ello genera un desgaste mental tremendo que, a la vez,  ha provocado que los seis miembros de mi grupo de Proem-Aid nos consideremos miembros de una misma familia. Ellos son mis hermanos, unidos para siempre.

Antonio J. García Ocón Lesbos

Un conflicto convertido en Guerra Mundial

Los cientos de miles de refugiados de guerra sirios e inmigrantes de otras nacionalidades que tratan de llegar a Europa son la punta de lanza de un drama que ha alcanzado la categoría de guerra mundial. En Siria actualmente luchan soldados del régimen de Bashar Al Assad,  del ISIS, de la filial siria de Al Qaeda, varios grupos rebeldes de origen sirio + o menos yihadistas, tropas afganas, libanesas, iraníes, iraquíes, varias facciones kurdas, tropas turcómanas, chechenos, etc. Además hay que tener en cuenta la presencia de los aviones de la Coalición Internacional y de las tropas de tierra, mar y aire de Rusia. Con este “cóctel” en permanente agitación resulta difícil vislumbrar una solución a este conflicto tan enrevesado, por muchos altos el fuego que se apliquen y no se cumplan.

Según ACNUR, actualmente hay 4.815.868 refugiados sirios en los países vecinos. Esta cifra incluye a 2,1 millones de refugiados sirios registrados por el ACNUR en Egipto, Irak, Jordania y Líbano, a 1,9 millones de refugiados sirios registrados por el gobierno de Turquía, además de más de 28.000 refugiados registrados en el Norte de África. Hay también más de 6,6 millones de personas desplazadas internamente en Siria. Además, sólo en 2015 llegaron 1,2 millones de refugiados a Europa, según cifras de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).

  • Reportaje publicado en el periódico San Pedro Información correspondiente a Junio 2016.