RAMÓN DORIA BAJO. Parón, pensamiento y reivindicación

El Comentario

Este confinamiento nos descolocó en los primeros momentos, rompió nuestros hábitos obligándonos a convivir, en demasía para nuestra costumbre, con gentes, que aunque eran los de siempre, nos parecían extraños: el adolescente era más adolescente e intratable que nunca; la pareja más quisquillosa que jamás lo había sido y los niños terriblemente pesados. La vida en esa prisión casera se hacía insufrible. Todo se confabulaba contra uno y uno se rebelaba contra todo: alguno se llegaba a creer los bulos conspirativos más inverosímiles difundidos por los maniobreros de siempre.

Pasaron las dos primeras semanas y, en alguna medida, el río empezó a volver a su cauce; se normalizaron las relaciones con conocidos, amigos y parientes a través de esas redes inalámbricas tan modernas y que han resultado tan útiles para que no destrozáramos las paredes a cabezazos. Nos acostumbramos a la reclusión y nuestro pasillo se nos asemejó al más soleado y fresco de los claustros monacales, y empezamos a ver las cosas de otra manera: había menos ruido, menos contaminación, los amigos y conocidos enviaban historietas divertidas y armoniosas que te reconciliaban con la vida; entendimos que no todo en nuestra ajetreada y consumista vida anterior era bueno y saludable; comenzamos a ver los fallos y carencias del sistema social, y así acabamos comprendiendo que todo era cuestión de practicar esa antigua virtud que llaman paciencia (¿vendrá de paz y ciencia?).

Poco a poco empezamos a verle la otra cara a la moneda, comprendimos que precisamente los allegados son la cuna de los afectos y del apoyo mutuo, y, por otro lado nos dijimos: No hay mal que por bien no venga, voy a hacer esto o aquello que me rondaba de vez en cuando por la cocorota y que nunca había encontrado el momento de iniciar.

Así yo he iniciado una campaña de recogida de firmas para conseguir la re-fundación de La Caja de Ahorros de Navarra a través de https://www.change.org/refundarLaCAN como instrumento financiero público que permita al Gobierno Foral no depender tanto de la Banca cuando necesite dinero para solventar situaciones de crisis como la presente.

Otros, mucho más sesudos e infinitamente más conocidos, liderados por Varoufakis, en Europa y Chomsky en EEUU, y apoyados por lo mejorcito de la intelectualidad mundial, han iniciado un movimiento basado en la conocida frase de Carpe Diem, que plantea importantes cambios para reconducir el sistema hacia algo más sostenible, equitativo y democrático. Lo llaman DiEM-25 y se puede acceder a él a través de la dirección electrónica siguiente: https://diem25.org/que-es-diem25/

Espero no haberles aburrido, una vez más, con mis historietas. Tengan Vds., amables lectores ¡¡Salud, mucha salud, y clientes, muchos clientes!!

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