RAMON DORIA BAJO

EL COMENTARIO


Trileros Hipotecarios

Todos conocemos el juego de los tres cubiletes en los que hay que acertar bajo cual de ellos se encuentra la bolita y casi todos sabemos que quién juega al trile acaba estafado. A mi modo de ver La Banca, el Poder Judicial y el Gobierno socialista han jugado al trile con los deudores hipotecarios. Los tres han creído quedar bien. Pero de una forma u otra, tarde o temprano los ciudadanos se darán por avisados de lo tahures y timadores que son los trileros.

  • 1º: La Sala correspondiente del Tribunal Supremo dicta una sentencia favorable a los deudores (la bolita) y perjudicial para la Banca que ha de devolver a los deudores lo indebidamente pagado por ellos.
  • 2º: Se suspende momentáneamente dicha sentencia por su alto coste económico y social  y se marea la perdiz con el asunto de si será o no retroactiva (la bolita se difumina).
  • 3º: El Pleno del Tribunal Supremo suspende definitivamente la ejecución de dicha sentencia por los motivos aducidos y su presidente explica qué: la ley no es muy clara, por lo que corresponde a los legisladores aclararla (la bolita se mueve rápidamente de un tejado a otro).
  • 4º: El Gobierno dicta un Decreto Ley que no contempla la retroactividad de la devolución de lo indebidamente pagado por los hipotecados (La bolita desaparece en la manga de La Banca).
  • 5º: Se levanta el tinglado y los estafadores se esfuman y con ellos se esfuma también la esperanza de ganancia de los “ya” deudores hipotecarios. Es decir qué, una vez más, el alto coste económico y social ha caído del lado de los débiles, de los que cargan o han cargado con una hipoteca.

La Banca, de una forma u otra, mediante elevación de los intereses o de las comisiones de estudio o… cargará a los deudores el coste del impuesto de AJD. Y se ha ahorrado la devolución del IAJD para con ello aumentar sus beneficios. El Poder Judicial cree haber convencido al pueblo de su independencia y su honestidad. Y el Gobierno socialista cree que ha engañado a sus crédulos seguidores, aparentando firmeza a la hora de legislar.

Prestidigitación barata que engaña momentáneamente a la ciudadanía, que nubla el ambiente para que no se note el contubernio a tres bandas que han jugado semejantes trileros. ¡¡Vergüenza, Vergüenza y nada más que VERGÜENZA!!

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