RAMÓN DORIA BAJO. Ubicación de la especie humana

El Comentario

Ramon-Doria-Bajo. Camús, Ubicación de la especie humana.gifEl animal humano nace en África, pues allá descendimos de los árboles y allá creció nuestro cerebro, hace casi dos millones de años. Como todos los seres vivos, los humanos escogemos un territorio en el que crecer y multiplicarnos. Ahora vemos como el COVID-19 escoge, sucesivamente, el territorio de nuestras células y se ubica allí para multiplicarse. La expansión de los humanos nos parece lenta porque la medimos con arreglo a la duración de nuestra vida, que, normalmente, no pasa de los 100 años solares. Pero en tiempos estelares o planetarios supone una expansión muy rápida cual la plaga del Corona-virus actual.

La historia nos cuenta que los grupos de humanos más fuertes ocupaban los territorios más fértiles, y desplazaban a los débiles a nuevos territorios inexplorados. Así nos fuimos expandiendo por el planeta. De esa forma llegamos los humanos a vivir y multiplicarnos en desiertos de arena o hielo desperdigados por los cinco continentes de esta célula, para nosotros inmensa, que llamamos Tierra. Marcamos territorio señalando fronteras y barreras que otros grupos no deben atravesar sin nuestro consentimiento. Así, recién, -tras la 2ª Guerra Mundial- señalamos 200 territorios exclusivos en esta célula donde nos ubicamos, a los que llamamos «Estados».

En el territorio de esos Estados se han ido descubriendo diferentes materias convenientes para nuestro desarrollo (Petróleo y otras materias primas) que denominamos «riquezas» y hasta ahora las hemos ido utilizando en provecho, no de aquellos habitantes de esos territorios, de donde se extraen dichas riquezas, sino de los países occidentales. Así trajimos los españoles el oro de América y así las Compañías petroleras explotaron Oriente Medio como, antes, los belgas el Congo. Y desde hace minutos -en términos planetarios- las explotadoras de las riquezas mundiales son unas 500 trasnacionales, propiedad de los cien mil Mandamases que dictan las normas a los gobiernos de los Estados.

La célula Tierra está pachucha en todos los sentidos y no podemos mudarnos a otra, al menos a corto plazo. Así qué: habremos de pensar en alguna solución. Nuestro principal problema consiste en que esos cien mil mandamases gestionan en su exclusivo beneficio las riquezas sin importarles la sostenibilidad del planeta. Y, muy probablemente, aprovechen la actual pandemia para dar la enésima vuelta de tuerca a la explotación de sus compañeros de especie (Las Bolsas caen pero alguien compra).

Hagamos de la ONU un verdadero Gobierno Mundial que decida el qué, el cómo, el cuándo y el dónde producir lo que nos conviene. No necesitamos armas ni islas privadas sino alimentos, medicinas, cobijo, educación…. Europa, Rusia y China han de llegar a un acuerdo para desbancar la locura trumpiana. ¡Empecemos a caminar una nueva senda!

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