JESÚS MACKINTOSH. Montemayor

El sueño del Marqués del Duero


Se dice que un monte es una eminencia topológica mayor que un cerro pero menor que una montaña, la prominencia de un monte oscila entre los 200 y 700 metros, menor de 200 metros sería un cerro y mayor de 700 metros sería una montaña. Tenemos la suerte de disfrutar de estar rodeados de estas tres formas de superficie terrestres, dispuestas de manera que no se superponen unas sobre otras, con lo cual se acentúa la belleza natural del conjunto formado por todas ellas, creando una composición difícil de encontrar en otros lugares.  Al contemplar el espacio físico delimitado por las localidades de Estepona al oeste y de Marbella al este, por el mar al sur, y por la cordillera al norte; apreciamos que la altitud de la superficie terrestre va aumentando gradualmente en dirección norte, pasando del nivel cero  hasta los 1.919 metros de altura del pico La Torrecilla, situada en la Sierra de las Nieves,  que a su vez está detrás del arco que definen las Sierras:  Bermeja, Palmitera, Real y Blanca que tienen una altura que oscila entre los 1.200 y 1400 metros.

Esta definición espacial solamente se ve alterada por la presencia de un monte en medio de todo, Montemayor, que con sus  579 metros de altura se erige como la atalaya perfecta para dominar visualmente el territorio descrito. Históricamente fue precisamente esta característica la que determinó la construcción del castillo que está en su cima, allá por el siglo X,  por los hijos de Havis para poder advertir mejor la presencia en las costas de los corsarios  y tropas de familia árabes enemigas que intentaban atacarles. Según cuenta la leyenda existía un pasadizo que comunicaba el castillo con la torre vigía árabe ubicada en las Bóvedas de Guadalmina.  Las murallas del  castillo llegaban hasta las Angosturas del río Guadalmina  dando cobijo a la localidad de Benahavís.

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