PEDRÍN. Juego de Tronos

¡Ostras Pedrín!


Como si de la famosísima serie se tratara, estos comicios electorales habían levantado gran expectación en todo el municipio. Los votos de las últimas elecciones a la presidencia del país hacían suponer unos resultados más ajustados de los que realmente han sucedido después, y nos prometía una verdadera lucha encarnizada por la famosa llave de la gobernabilidad.

Sin embargo, una vez hecho el recuento de las papeletas, se ha visto que el ciudadano ha ido a lo clásico: vuelve el bipartidismo y se castiga al que gobierna. A tomar por saco los nuevos partidos y las soberbias reinantes. La cara que se le ha quedado a nuestro exteniente de alcalde ha sido todo un poema. A veces, el final más esperado, es el que más sorprende.

Para quien no haya visto la serie, aunque creo que no habrá nadie en el mundo, explicaré que iba de unas familias o Casas que gobernaban en distintas partes de un imaginario mundo, pero que todas ellas ansiaban gobernar Desembarco de Rey, donde estaba el famoso trono de hierro. Sin gastar mucha imaginación, creo que es totalmente extrapolable a nuestro municipio.

Con la valentía o la inconsciencia de la ignorancia, nuestro Rafael Piña ha ido en plan Lannister: el trono es mío, y mientras así sea, hago y deshago a mi antojo, comprando voluntades (cargos de confianza) y cortando la cabeza a quien haga falta para que no me lleve la contraria, y si no que le pregunten a Pepe Bernal. Y como buen Lannister, se buscó a una reina de su misma sangre, llámese Gema Midón por ejemplo, a quien empoderaba por encima de todos, vaya a trabajar a la oficina o no, e hiciese lo que hiciese, que la fiesta es cultura, y en una fiesta, suele haber refrescos que ponen contentos a los plebeyos.

Por otro lado, mandó a su Consejero de la Moneda, llámese Manuel Osorio si se quiere, a Altojardín, donde decían que estaban las arcas llenas, para controlar desde dentro a las Casas más poderosas y poder saber con precisión el oro que se manejaba en el reino, para pedir, que por pedir no quede, la parte que creyera oportuna, que hay un montón de sirvientes en las listas y hay que remunerarlos a final de mes.

Lo que no sabía nuestro exteniente, es que quien pensaba que era una Tyrell, llámese Ángeles Muñoz, y con quien había pactado el reparto de las riquezas una vez que acabaron con los Caminantes Blancos, es decir, con la Junta de Andalucía de Susanita Díaz, se metió en una hoguera con tres piedras, y salió con tres dragones: Mayoría Absoluta, Ciudadanos y Mala Leche, y en vez de la Abuela Tyrell, se convirtió en Daenerys de la Tormenta, y de lo pactado, si te he visto no me acuerdo, dame un besito y gracias por los servicios prestados. Ve desnudándote que te vas a tener que pasear en pelotas por Desembarco del Rey para que la gente te tire fruta podrida y te ponga colorao.

Y para irse como vino y como gobernó, tiene los bemoles nuestro Piña-Lannister de decir que la culpa de que perdiera los más de mil votos ha sido de la gente, de los que no pudieron colocar a su hijo en el Ayuntamiento y de los que buscaban el beneficio propio, que nada tiene que ver la dichosa lata de pintura roja, ni las obras/chapuzas con materiales deficientes, ni la falta de limpieza durante tres años y medio, ni la peatonalización de Marqués del Duero, ni la Zona Azul, ni el laberinto para moverte en coche por San Pedro, ni la estación de autobuses.

Pues que sepa Piña-Lannister que, de momento, todavía está vivo, que en esta serie ya se sabe que al que tose un par de veces, se lo cargan, y Daenerys de la Tormenta ha sacado uno de sus dragones a pasear, Mala Leche, y le ha echado el ojo a su Consejero de la Moneda… Ya se sabe, divide y vencerás. Parece ser que te queda poco Piña. Ni a jubilarte vas a llegar.

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