MANUEL FERNÁNDEZ VALDIVIA. Aquí la salud no es lo primero

Desde Lagasca

Manuel-Valdivia. Aquí la salud no es lo primero.gifA la lista de inmensos hurtos que sobre San Pedro Alcántara han cometido las diferentes administraciones locales, autonómicas, nacionales e incluso, la comunitaria, tenemos que añadir la salud. Nuestro pueblo nunca ha sido objeto de cuidado y esmero a la hora de planificar la cobertura sanitaria pública. Muestra de ello, la indecente paralización del Centro de Salud que con años de retraso se empezó a construir en octubre de 2018.

Según estudios científicos, las desigualdades sociales provocan muertes. El número de personas que podríamos salvar en España si todos tuviésemos rentas y servicios públicos igualitarios, sería de 35.090 anuales. A groso modo, si lo dividimos por municipios, aquí podrían alargar su esperanza de vida unas 4 personas al año. Solo por una, ya merecería la pena tomarse muy en serio las estadísticas asociadas a este grave problema. Si a eso sumamos que Marbella, es uno de los 10 municipios más desiguales de España, podemos decir que nuestros políticos abdican de hacer algo positivo por la ciudadanía, especialmente nada por cuidar a los más desfavorecidos de nuestra sociedad, negándoles unos merecidos cuidados sanitarios.

Los que pueden, suscriben seguros privados para no perecer en el intento de conseguir una atención médica aceptable. El objetivo: no esperar semanas a que se curen enfermedades que deberían ser tratadas en días, no aguardar meses para la cita con el especialista que tendría que atenderte en pocos días antes de que empeoren los síntomas, o no alargar indecentemente las listas de espera para intervenciones quirúrgicas.

No hace tanto que los sampedreños nos hacinábamos en aquel cuchitril de Calle Marqués del Duero, al que la Administración Pública tenía la poca decencia de llamar ambulatorio. En Nueva Andalucía siguen con algo parecido en pleno 2020. Desde 1988 sufrimos otra obra que llegaba también tarde, como fue la del actual centro de salud, saturado prácticamente desde su inauguración. Ni las autoridades aprenden ni nosotros nos quejamos como es debido. Y así nos va. Unos, duermen el pundonor por el qué dirán, otros, prefieren no significarse contra el político que pueda contratar a su hijo y, los demás allá, porque del peloteo depende que el Ayuntamiento contrate a su empresa.

Lo de no moverse en la foto que decía Alfonso Guerra aplicado a los políticos, se ha extendido a la sociedad que, impasible, ve cómo se les roba sin decir ni pío. Así que guarden todas las frases típicas que a la memoria les llegan referidas al bienestar sanitario. Ni siquiera el “al menos tenemos salud” que, tras no haber sido agraciados con la lotería de Navidad, reiteramos cada 22 de diciembre.

Decía el diplomático y escritor francés Stéphane Hessel ¡indignaos! A lo que yo añado una palabra malsonante, porque no sé qué necesita este pueblo para reaccionar.

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