PEDRÍN. Mascarada

¡Ostras Pedrín!

En tiempos de hipocondrismo, de avalancha de alarmismo social y de falta de aprovisionamiento de mascarillas en las farmacias y los hospitales por el archiconocido “coronavirus”, llegan los carnavales a este nuestro maravilloso pueblo de San Pedro Alcántara. Está claro que el disfraz que más ganas le apetece a uno de ponerse es el de científico loco, virus malicioso, chino contaminado o político caradura. Bien es cierto que lo de político caradura no tiene mucho que ver con el virus famoso pero se ha convertido en un clásico, y te pongas el disfraz donde te lo pongas y lo hagas cuando lo hagas, siempre queda bien y siempre habrá un político que lo justifique.

Han pasado ya los tiempos de la fiebre independentista y los golpes en el pecho, cuando eran algunos elegidos los que decían cuánto de sampedreño eras, aunque hubieras nacido o llevado aquí toda la vida, y se han perdido esos nuevos políticos en la comodidad de la oposición remunerada, con sueldecillos bastante apañados a final de mes que quitan energía y, como si de música celestial se tratara, sobre todo para sus bolsillos, amansa a las fieras.

Poco o nada se escucha de aquellos que habían logrado la panacea para San Pedro, y si aparecen es para decir las obviedades que sirven tanto para nuestro pueblo, como para otro cualquiera: se denuncian la falta de proyectos por parte de la Junta y la falta de operatividad de los políticos gobernantes. Lo dicho, lo mismo da que se diga aquí, que en Grazalema.

Es por esta tranquilidad reinante donde llama más la atención la que, para mi humilde persona, vuelve a ser otra nueva metedura de pata de los ediles bien pagados en la oposición de OSP. Cuando todo el equipo de gobierno del Ayuntamiento de Marbella tiene la buena idea de nombrar el estadio municipal de San Pedro con el nombre de D. Antonio Naranjo, sampedreño activista al que la U.D. San Pedro debe el no haber desaparecido, salta la vena faraónica y la destartalada idea de que sólo ellos pueden repartir los carnets de sampedreños del anterior teniente de alcalde Rafael Piña y vota en contra de la propuesta, justificándolo como si no hubiera hecho bastante por el equipo de nuestro pueblo, y que hay otras personas que se lo merecen más que él. Imagino que nada tendrán que ver los ideales políticos del difunto D. Antonio ni que pueda haber otro nombre de un sampedreño que destaque sobre el suyo propio.

Tiene el sr. Piña tal soberbia que se olvida de que las personas son lo que son y se recuerdan como se recuerdan por sus actos, y que la memoria no se hace con imposiciones sino con hechos y trabajo por y para una causa, con más interés en el resultado que en la foto. Siento decirle al ex teniente que D. Antonio Naranjo, al igual que otros sampedreños, trabajaron duro por y para el club U.D. San Pedro, y que fue él el que no permitió que el club desapareciera en 2006, cuando el caos político y la dejación de las administraciones convirtieron al ayuntamiento de Marbella, y por ende a la tenencia de San Pedro en la vergüenza política de este país.

Hay nombres que quedarán en nuestra memoria por cómo eran las personas y cómo se comportaron con sus vecinos y amigos. Nombres como el del propio Antonio Naranjo, Manuel López, José Moreno o Paco Álvarez serán siempre recordados por los vecinos de San Pedro por cómo fueron y lo que significaron para nuestro pueblo. Tengan o no calles o plazas a sus nombres, la memoria es más fuerte que eso, pero si de algo estaré orgulloso en los años venideros es de poder ir a ver a mi U.D. San Pedro, al Estadio Municipal Antonio Naranjo, pese a quien le pese sr. Piña.

Gracias por haberse quitado la máscara y dejar cada vez más claro qué clase de persona nos ha representado durante cuatro años.

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